Al 75
Al 75
Hay despertares que se alargan delante de una mirada serena y al instante abren mañanas que ensayan pensamientos perfumados de flores y violines, todos los domingos. La sorprendida luna se estira en esas noches gratas junto a los búhos. La ronda de mantos, altura, gloria, ángel, santo, mentes, manos y balcones mezcla el dar y el recibir. Setenta y cinco veces.
Hay despertares que se alargan delante de una mirada serena y al instante abren mañanas que ensayan pensamientos perfumados de flores y violines, todos los domingos. La sorprendida luna se estira en esas noches gratas junto a los búhos. La ronda de mantos, altura, gloria, ángel, santo, mentes, manos y balcones mezcla el dar y el recibir. Setenta y cinco veces.
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