Al 74
Al 74
Setenta y cuatro caricias a esos pobres perros de la calle calman corazones tristes y alimentan el alma. Manos y voces templadas los rescatan de la soledad ganando las estrellas de la noche y la gratitud de nubes que pierden sus perlas heladas pero no sobre ellos que ya duermen, salvando humanos.
Setenta y cuatro caricias a esos pobres perros de la calle calman corazones tristes y alimentan el alma. Manos y voces templadas los rescatan de la soledad ganando las estrellas de la noche y la gratitud de nubes que pierden sus perlas heladas pero no sobre ellos que ya duermen, salvando humanos.
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