Al 67
Al 67
Aún en las escarchadas cáscaras de polvo de sol
nos sorprenden campanas de risas y libertad.
Sin cárceles de plumas. Sólo un mundo de abrazos apretados en los dedos.
Los amigos.
Sesenta y siete manos prontas a dar y ese consuelo presto en cumplir en la cuesta o en el llano con el que lo pida.
Aún en las escarchadas cáscaras de polvo de sol
nos sorprenden campanas de risas y libertad.
Sin cárceles de plumas. Sólo un mundo de abrazos apretados en los dedos.
Los amigos.
Sesenta y siete manos prontas a dar y ese consuelo presto en cumplir en la cuesta o en el llano con el que lo pida.
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